Cuidados básicos para una sartén de hierro

Una de las cosas imprescindibles a la hora de usar sartenes de hierro es cuidarlas correctamente, si lo haces, la sartén estará siempre lista para poder usarla y te durará para toda la vida… o al menos mucho.

Cuando la vayas a usar, hay que dejar que se caliente un poco antes de añadir el aceite, luego añade el aceite y cuando esté caliente ya puedes añadir la comida.

Una de las cosas que yo siempre uso cuando cocino con la sartén es un espátula, ojo que no todas valen, que resulta imprescindible para poder rascar bien la superficie plana de la sartén, en algunas ocasiones, por ejemplo al hacer cosas a la plancha, el jugo que generan los alimentos acaba evaporándose y sus restos quedan adheridos a la sartén, la mejor forma de quitarlos es, una vez has sacado lo que estés cocinando y antes de seguir con la siguiente pieza, usas la espátula para volver a dejar la superficie limpia, añades unas gotas de aceite y sigues. También es lo ideal cuando acabas de cocinar, hay que rascar bien la parte plana para que luego no sea difícil limpiarla.

Lo bueno de estas sartenes es que, aunque asuste al principio, no se estropean si las rascas con algo metálico, o incluso cortas carne encima de ellas, una ventaja muy grande si las comparamos con las que tienen teflón o incluso las cerámicas, que como te despistes un poco las acabas rayando.

A la hora de limpiarla, lo mejor es no hacerlo con la sartén muy caliente, este cambio de temperatura puede llegar a doblar la sartén, tampoco debemos dejarla en remojo mucho tiempo, aunque tampoco pasa nada por que esté media hora en el fregadero… comprobado, la lástima es que no podemos usar el lavavajillas!!!! esto es sin duda lo peor. En todas partes he leído que hay que usar poco jabón y no restregar mucho pero, bajo mi experiencia, no pasa nada por darle fuerte con un estropajo y jabón, sobre todo en los laterales, que es donde más se nos pueden llegar a pegar las cosas.

Y ahora viene la parte que yo creo que más importante, tras secar bien la sartén, debemos aplicarle una fina capa de aceite por su cara interior, yo le pongo unas gotas de aceite y uso una servilleta de papel para extenderlo (muy mal por mi parte, es anti-ecológico, pero no he encontrado ningún método mejor). Con esto conseguimos que la sartén no se oxide y la dejamos ya lista para su próximo uso.

Si sigues estos consejos, te aseguro que tendrás sartén para mucho tiempo y ya verás como el poco trabajo que dan, queda plenamente recompensado el día que tengas que cortar algo sobre la sartén y no sientas el más mínimo miedo a hacerlo.

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